Es importante revisar el tipo de bases con las que están hechos los lubricantes, ya que esto es esencial para determinar su desempeño. Los lubricantes Chevron son formulados con bases Premium del Grupo II, con un nivel de pureza del 99%, o con bases semisintéticas o sintéticas, lo que les permite ofrecer aceites terminados con un desempeño excepcional en toda su línea de productos.
Los lubricantes Chevron están formulados con tecnología de vanguardia, por eso cumplen y exceden las especificaciones de calidad y los más estrictos requerimientos de los principales fabricantes de equipo original, brindando una excelente protección y mayor vida útil para los equipos más modernos y de trabajo pesado.
Lo importante es tener la información disponible en el manual del fabricante, encontraremos en este, el intervalo de tiempo para el cambio o el kilometraje recomendado, la viscosidad SAE necesaria para nuestro motor, así como las certificaciones que el lubricante debe cumplir. Si bien es cierto un lubricante completamente sintético puede ofrecer intervalos de cambios extendidos un lubricante mineral de buena calidad como el Havoline® Motorcycle Oil 4T, el cual cumple con la categoría de servicio API SL y JASO T 903:2011 MA2/MA ofrecerá al usuario protección continua y óptimo desempeño de su motocicleta.
Los motores trabajan cerca de los 90 grados Celsius, y tienen un sistema de refrigeración (radiador, liquido refrigerante, termostato, etc.) que es el encargado de mantener un rango de temperatura de trabajo constante.
El filtro de aceite dura tanto como el aceite de motor. El constructor del vehículo y el fabricante del filtro lo han diseñado para desempeñarse de manera óptima durante el intervalo entre cambios del lubricante y para ese motor en particular. Si un filtro se obstruye por excesivo uso, aumentará la presión de aceite, se abrirá su válvula de seguridad y el aceite retornará al circuito sin ser filtrado, permitiendo que las impurezas alcancen a lugares no deseados.
Es evidente que ambos tipos de motores operan en función de los mismos principios, pero, aunque se rijan por los mismos criterios físicos, las diferencias son notables.
La primera de ellas son las revoluciones: mientras que el motor de un carro suele operar en un rango que no excede casi nunca las 5.500 o 6.000 revoluciones por minuto, los motores de las motocicletas giran mucho más rápido, teniendo el corte de inyección en la zona de las 15.000 revoluciones por minuto. Esto provoca que las necesidades de lubricación también sean más elevadas, debido a que el esfuerzo al que se somete a estos propulsores es también más alto.
Otro punto crucial es la temperatura de operación, el sistema de refrigeración de las motocicletas provoca que este tipo de motores trabajen a una mayor temperatura que los de los carros, necesitando además que el propio aceite colabore también en la disipación del calor, si el aire no lo consigue por completo.
Esta es la razón por la que los fabricantes de lubricantes cambian la formulación de sus aceites en función de la aplicación a la que están destinados. En tanto que los aceites para carros tienen una serie de aditivos específicos para sus condiciones de funcionamiento, los de motocicletas necesitan proteger más al motor debido a esas elevadas exigencias del motor.
En caso de que lubriques tu motocicleta con un aceite para carros, lo más probable es que se degrade rápidamente y no cumpla su función al 100%.