El saludo es la primera muestra de cortesía y es una excelente manera de iniciar una conversación. Mostramos interés y hacemos sentir bienvenido a quien lo recibe.
El ajetreo u ocupaciones del día a día pueden ocasionar que afecten nuestro ánimo y no nos comportemos adecuadamente. Algunos datos señalan que más del 66% de los consumidores han cambiado de empresa de productos o servicios, por haber vivido una mala experiencia de atención al cliente.
Hay pequeñas acciones que son determinantes en la percepción del cliente, esto incluye muchas actividades relevantes que se pueden hacer de manera gratuita y el saludo es una de ellas.
El saludo provoca varios aspectos positivos:
- Apelar a la cordialidad del cliente al recibir un saludo amable.
- Trasmitirle al cliente que el nivel de atención y preocupación por él es muy alto.
- El cliente sabe que dentro del lugar hay personas que se preocupan por él y pueden solventar sus dudas o solicitudes.
- El saludo también nos sirve para evitar a alguien que no tenga intención de compra y solo quiera generar alguna situación complicada. ¡Podríamos evitar inclusive un robo con un buen salud!
- El cliente siempre volverá al lugar donde se sienta bien recibido
Recuerda siempre saludar mirando a los ojos de la otra persona, sonriendo y con la postura y expresión corporal adecuadas ya que ese saludo es nuestra carta de presentación.