Las funciones que tiene un aceite lubricante en un motor diésel son esencialmente las mismas que en cualquier otro motor:
Disminuir el coeficiente de fricción entre los componentes móviles y estáticos al interior del motor al dejar una película que permite una interacción suave sin elevar la temperatura.
Limpiar cualquier impureza, pieza metálica o formación de lodo dentro del motor que pudiera obstruir el libre funcionamiento de las partes del motor.
Mantener la temperatura del motor dentro de un rango que sea seguro para los componentes, asistiendo al líquido anticongelante para que no existan daños o desgaste innecesario dentro del motor.
Proteger contra la corrosión y el desgaste que puede resultar en la remoción de metales de la turbina; por ello, la importancia de los aditivos anticorrosivos y antidesgaste en el aceite lubricante.
Sellar activamente los pequeños espacios entre los componentes, como los anillos de los pistones, para evitar el escape de gases.

Sin embargo, estas tareas resultan mucho más difíciles cuando nos referimos a vehículos que están diseñados para llevar grandes cargas y por esta razón se diseña una fórmula especializada para para soportar el esfuerzo y las exigencias operacionales de este tipo de vehículos, por ejemplo, Delo® 400 XLE SB SAE 15W-40, con la tecnología avanzada ISOSYN®, es un aceite para motores de gran potencia a base de una mezcla sintética de calidad superior, optimizado con una mezcla de aceites base sintéticos y convencionales, el cual se ha diseñado para intervalos de drenaje extendidos (hasta una vez y media el intervalo de drenaje estándar del OEM) y para flotas mixtas. Se recomienda para los motores a diésel de cuatro tiempos naturalmente aspirados y turbocargados y para los motores a gasolina de cuatro tiempos en los que se recomienda una categoría de servicio API CK-4 o API SN y grados de viscosidad SAE 15W-40.